¿En qué nivel se sitúa la inmigración en Japón?

Guillaume Faye (Publicado en JTC, nº . Traducción del francés a cargo de Enrique Bisbal-Rossell)

Nuevos datos. Hasta el presente, el archipiélago (nipón) era el país desarrollado mejor protegido contra la inmigración. Una política restrictiva (sin las “bocanadas de aire” que suponen las prestaciones sociales) limitaba a los extranjeros en 1´85 millones en 2003 (suponiendo el 2 % de la población). Se estima en 200.000 el número de clandestinos(1). Pero el gobierno (liberal) de Junichiro Koizumi quiere modificar su política, alarmado por la caída demográfica: Si nada cambia, la población activa de 70 millones en la actualidad se hundirá hasta los 35 millones en 2100. El sistema de jubilaciones se halla al borde del precipicio; Desde 2005, tres personas activas mantienen a dos jubiladas, frente a cuatro activas en 2000. El 56 % de las empresas dicen carecer de la mano de obra necesaria. Una proposición de ley, discutida en abril (pasado), prevé abrirse a la inmigración de trabajadores cualificados, pero también no cualificados, y ello, en grandes proporciones. Trátase, pues, de una revolución que provoca agitación en la clase política (japonesa).

Al igual que en Europa, se nada en el mar del más absoluto de los absurdos. Puesto que el enfoque lo es hacia los horizontes comprendidos entre 2025 y 2100, la única respuesta sensata sería una política a favor de la familia imbuida de un espíritu de voluntad y natalidad, a fin de enderezar, dada la urgencia, la demografía autóctona; pero se prefiere, evidentemente, la solución de facilidad a la que siempre se aferran las poblaciones que envejecen: La inmigración. Falsa pista suicida y motivada por la ideología del economismo a corto plazo.

1.- La oposición (política) les hace responsables –la creemos suficientemente– del aumento de la criminalidad en un país en el que ésta era prácticamente desconocida.