¿La causa de los pueblos?

Guillaume Faye, Terre et Peuple 18, 2003

La causa de los pueblos [del GRECE] es un eslogan ambicioso. Fue concebido inicialmente en un espíritu politeísta para defender la heterogeneidad etnocultural humana. Pero ha sido reclamado por ideologías igualitarias y por la doctrina de los derechos humanos, que, exaltando un mundo utópico multicolor, intentan inculpar a los europeos por haber “victimizado” al Tercer Mundo.

El fracaso de una estrategia

Cuando los identitarios [del GRECE] tomaron el concepto de la causa de los pueblos a principios de 1980, fue en el nombre del etnopluralismo. Esta “causa”, sin embargo, fue poco mas que una artimaña retórica para justificar el derecho de los pueblos europeos a retener su identidad frente a un sistema mundial que deseaba hacer americano a todo el mundo. Para resistir las fuerzas de la desculturacion, se esperaba que los europeos, como los pueblos del Tercer Mundo, retuvieran el derecho a sus diferencias [le droit àla différence] — y sin tener que sufrir la acusación de racismo. Así, el slogan asumía que todos los pueblos, incluso los europeos, poseían ese derecho. Pero pronto el cosmopolita Pierre -A. Taguieff [uno de los principales estudiosos antifascistas sobre la Nueva Derecha] argumento que era un “racismo diferencialista” [en el que la diferencia cultural, al contrario que el color de piel, se convertía en el criterio para la exclusión].

En retrospectiva, la estrategia de la Nueva Derecha que parecía completamente centrada en la causa de los pueblos, el derecho a la diferencia y el “etnopluralismo”, se ha vuelto en contra de los identitarios. Es mas, es irrelevante a la condición actual de Europa, que esta amenazada por una masiva invasión extra-europea y por un Islam conquistador alentado por nuestras elites etnomasoquistas.

Reclamada por la ideología dominante, utilizada contra los identitarios, y tangencial a los problemas actuales, la estrategia etnopluralista del GRECE es un desastre metapolítico. También retiene parte del viejo prejuicio Marxista y cristiano de izquierda sobre la “explotación” europea del Tercer Mundo. Como ha mostrado el africanista frances Bernard Lugan respecto al Africa negra, este prejuicio esta basado en poco mas que ignorancia económica. La causa de los pueblos esta asociada con un altruismo para-cristiano que demoniza nuestra civilización, acusándola de haber destruido todas las otras, y lo hace en el mismo momento en que esas otras civilizaciones están ocupadas preparando la destrucción de nuestra civilización.

Sobre el “derecho a la diferencia”. . . ¿Que derecho? ¿No hemos tenido suficiente lloriqueo kantiano [sobre derechos abstractos] durante los últimos dos siglos? Lo único que existe es la capacidad para ser diferente. En el proceso selectivo de la Historia y de la Vida, todos tienen que hacer lo suyo por si mismos. No hay protectores benevolentes. Este derecho a la diferencia, es reservado para todos menos para los europeos, que [en el nombre del multiculturalismo o cualquier otra ideología cosmopolita] son invitados a abandonar su identidad biológica y cultural.

Este eslogan implica otro peligro: puede degenerar en una doctrina — multiculturalismo — que legitima la existencia de enclaves extra-europeos en nuestras tierras. Visualiza una Europa con comunidades de extranjeros, particularmente musulmanes, que, por obvias razones demográficas, jugaran un rol cada vez mas importante en nuestras vidas. Esta amenaza a nuestra identidad es acompañada por argumentos sofistas que ridiculizan la “fantasía” de una posible reconquista. En este espíritu, se nos dice que tenemos que adaptarnos a una Europa multirracial. Yo, por mi parte, me rehuso a hacerlo.

Tampoco estoy preparado para retroceder frente a un supuesto determinismo histórico [cuya meta es convertir a Europa en una colonia del Tercer Mundo].

La vida es una lucha perpetua

La causa de los pueblos se ha vuelto parte de la Vulgata de los “derechos humanos.” Al contrario, la tesis neo-darwiniana del conflicto y la competición, que asume que solo los mas aptos sobreviven, le parece un vestigio de barbarismo a nuestros comunitaristas, pese a que este vestigio se corresponde con las leyes orgánicas de la vida. Esta tesis, que reconoce la acción de las fuerzas de la selección y la competición, es la única capaz de garantizar la diversidad de las varias formas de vida.

La causa de los pueblos es colectivista, homogenéizante e igualitaria, mientras que el “combate de los pueblos” es subjetivista, diferencialista y heterogéneo, concordante con las propiedades entropicas de la vida. En este sentido, solo el nacionalismo y las voluntades de poder en conflicto son capaces de sostener el principio afirmativo de la subjetividad de la vida. Por su noción igualitaria de que cada pueblo tiene “derecho a vivir”, la causa de los pueblos prefiere ignorar las obvias realidades históricas por un objetivismo que desea transformar a los pueblos del mundo en objetos de una exposición de museo. Además, implica la equivalencia entre todos los pueblos y civilizaciones.

Este tipo de igualitarismo toma dos formas básicas: una que es expresada en un concepto homogenéizante pero mestizo de lo que significa ser humano (la “raza humana”), la otra intenta preservar a los pueblos y las culturas en la forma en la que un curador lo haría. Ambas rehusan a aceptar que los pueblos y las civilizaciones son cualitativamente diferentes. De allí, proviene la idea absurda de que uno tiene que salvar a pueblos y civilizaciones amenazadas (al menos si son del Tercer Mundo) en la misma forma en la que uno tiene que salvar una foca en peligro de extinción. En los procesos turbulentos de la selección en la historia, no hay espacio para la preservación — solo lo hay para las subjetividades en competencia. En su tribunal, las doctrinas salvacionistas son simplemente inadmisibles.

La causa de los pueblos asume una solidaridad subyacente entre los pueblos europeos y los del Tercer Mundo. Una vez mas, esto no es sino una dudosa construcción ideológica, que los grécistas inventaron a principios de los años 80 para evitar la acusación de racismo. No tengo espacio aquí para refutar el mito de la “explotación” del Tercer mundo. Sin embargo, la explicación de sus miserias en crudos términos neo-marxistas, como si fueran debido a las maquinaciones del FMI, las trilaterales, el grupo Bilderberg, o algún otro Belcebú, no merece contestación.

Según los medios o los catedráticos, la “cultura del otro” esta siendo atacada en Francia — pese a que la “Afromania” esta en su momento mas álgido. Por otro lado, yo creo que no es exagerado decir que las influencias desculturizadoras de Estados Unidos ya no amenazan a Europa, sus peligros han sido superados por otros.

Europa Primero!

Yo respeto el destino de los Inuits, Tibetanos, indígenas del Amazonas, Pigmeos, Kanaks, Aborígenes, Beréberes, Saharianos, Indios, Nubios, los inevitables Palestinos, y de los pequeños hombres verdes del espacio exterior.
Pero no esperéis lagrimas de cocodrilo de mi parte. Cuando la marea amenaza mi casa, solo puedo pensar en como resolver mi problema y no tengo tiempo para ayudar a los otros. Además ¿Cuando esos otros se han preocupado o han cuidado de nosotros? En cualquier caso, los peligros que amenazan su existencia son a menudo exagerados, especialmente en vista de su vigor demográfico, que, incidentalmente es debido a la medicina y a la ayuda económica europea — y las mismas fuerzas europeas que supuestamente les han explotado también parecen haberles hecho prosperar (o, al menos reproducirse en cantidades imprecedentes).

Si nuestros comunitaristas realmente quieren defender la causa de los pueblos, podrían empezar con los europeos, que ahora están bajo ataque de las fuerzas demográficas, migratorias y culturales de un Tercer Mundo sobrepoblado. Frente a esas amenazas, no nos encontrareis lamentándonos (como un cura) o simpatizando (como un intelectual) hacia la causa del “otro”. “Nosotros solos” nos bastamos.

Anúncios

El antirracismo como religión de estado

Guillaume Faye La Colonisation de L’Europa, L’Æncre, 2000

El antirracismo tiene la misma obsesión por la raza que el cura puritano por el sexo. Hoy, el sexo se muestra tanto como una industria como la raza es violada y disimulada. Pero en realidad este disimulo esconde una presencia obsesiva del concepto. El antirracismo ha devenido una especie de meta-religión, una forma perversa e inconsciente de racismo, en todo caso el signo de una obsesión racial. ¿Pero qué es en el fondo el racismo? Nadie lo sabe explicar ni definir.

Como en todos los vocablos abusivos y con fuertes cargas afectivas, la palabra en sí carece de significación. Se le confunde con la xenofobia, y se habla así del racismo mutuo de los croatas, los serbios y los albaneses, cuando sus disputas son de carácter nacional y religioso, pero no racial.

Aquí las posiciones interesantes son las de Claude Lévi-Strauss en su opúsculo “Raza e Historia” y de Zoulou Kredi Mutwa, autor del famoso ensayo “My People”, que fue la más pertinente crítica tanto del apartheid sudafricano como del modelo de la sociedad multirracial. Pero esta fue igualmente la opinión de Léopold Sedar Senghor, que teorizó sobre las nociones de “civilización negro-africana” y “albo-europea”. Estas opiniones son clasificadas en la actualidad como gravemente incorrectas.

Sus tesis pueden resumirse en estos puntos:
1) La diversidad biológica de las grandes familias de la población humana es un hecho incontestable; esta diversidad es una riqueza, es el núcleo de civilizaciones diferentes.
2) Negar el hecho racial es un error intelectual peligroso, pues niega los mismos fundamentos de la antropología e instala el concepto “raza” en el rango de tabú, en paradigma mágico, cuando en realidad es una realidad banal.
3) El antirracismo obsesivo es al racismo lo que el puritanismo a la obsesión sexual. Una sociedad multirracial es por necesidad una sociedad multirracista. No se puede hacer cohabitar sobre el mismo territorio y sobre la misma área de civilización mas que a poblaciones biológicamente emparentadas, con un “mínimum” de diferencias étnicas.

Globalmente, las tesis de Levy-Strauss, de Kredi Mutwa y de Léopold Senghor concluyen que la humanidad no es una “mobylette”, y que no marcha con mixturas. Así, mientras que la ideología oficial niega el concepto de raza, en verdad lo está reconociendo y fortificando.

La sociedad francesa no reconoce que el hecho racial se le impone, se proclama por todos sitios, empezando por los inmigrantes. En los suburbios y en las “zonas sin derecho”, los franceses autóctonos son tachados despectivamente como “galos”, o, más frecuentemente, como “quesitos” (“petit fromages”). Mientras que las razas son censuradas como inexistentes y no se les reconoce ninguna realidad, la cuestión racial está más presente que nunca.
Es evidente que las “razas puras” no existen y que el concepto no tiene sentido biológico, pues toda población es producto de un “phylum” genético muy diverso. Pero esto no quita existencia al “hecho racial”, ni a las razas. Incluso una población mestiza constituye un hecho racial, y no se puede decir que en Sudamérica o en las Antillas el mestizaje haya creado nuevas razas. Los antirracistas, que niegan la realidad del concepto de raza, son favorables al “mestizaje”, militan por la “mezcla de las razas”, y niegan por tanto su propia realidad. ¿Entienden quizás que con el mestizaje las razas dejarán de existir? De forma dogmática se empeñan en demostrar “científicamente” que las razas no existen, y que por lo tanto la modificación del sustrato biológico en Europa no tendrá consecuencia alguna, sino tan solo influencias benéficas. Esta es la tesis envenenadora del “totum cultural”, en la que ni siquiera sus propagadores creen con seriedad.

De una parte la ideología oficial niega la existencia de las razas humanas, señalan las diferencias insignificantes en los cromosomas personales, pero por el otro la ley prohibe las discriminaciones raciales “en nombre de la pertenencia o no pertenencia a una raza, étnia o religión”. Entonces, ¿las razas existen o no existen? En la simple lógica aristotélica o leibniziana, es un absurdo reprimir a quienes cometen un delito contra un sujeto jurídico que no existe de hecho.

Por otra parte se proclama la inutilidad de las distinciones raciales, pero se aplican legalmente cuotas de favoritismo racial. Se niegan las “diferencias raciales” pero se pone el punto en las “discriminaciones raciales positivas”. (…) Como toda realidad antropológica y, más generalmente, natural, el hecho racial no es un “hecho absoluto”, pero es un hecho. Su negación actual por la ideología dominante constituye el signo y la prueba de que la cuestión racial ha devenido fatídica. Toda civilización enferma tiende a censurar la realidad de su mal y a hacer de ella un tabú. No se habla de sogas en la casa del ahorcado.

La ideología hegemónica procede así con un trabajo de silencio, con un secreto de familia.

El sociólogo negro sudafricano, de etnia zulú, Kredi Mutwa, escribía en su revelador libro “My People” (Penguin Books, Londres, 1977): “Negar las diferencias fundamentales entre los negros y los blancos, las dos grandes familias raciales de la humanidad, es negar la naturaleza y la vida. Es tan estúpido como afirmar que la feminidad y la masculinidad no existen. Aquí se descubre una falta de sentido común en el espíritu occidental. El hombre negro acusa en sí mismo más que el blanco su personalidad racial, y es por naturaleza más reticente a aceptar la utopía de un hombre universal”.

En el mismo sentido, Léonine N´Diaye, en su obra “Le Soleil” (Dakar, 021121987), escribe: “Al igual que existen diferencias entre los pueblos blancos, entre los hispanos y los nórdicos, por ejemplo, también existe esa diferencia entre las etnias tribales africanas. La humanidad está dividida en grandes familias con su propia personalidad, cultura y hecho biológico”.

Entre los africanos, como entre los asiáticos la naturalidad del hecho racial no ofrece problemas. Se reivindica con toda tranquilidad. La negación psicótica del hecho racial en Europa se apoya en la esperanza de que disimulando el hecho racial puede purgar el pecado original del racismo y crear al mismo tiempo una sociedad idílica, un paraíso extraterrestre. (…)

En el censo de la población francesa de 1999, el Instituto Nacional de Estadística no hizo ninguna referencia al origen étnico ni a la religión. Los franceses no debían conocer las cifras reales, Max Clos, presidente del instituto, explicó en Le Figaro (05/03/99): “Una comisión de sociólogos explicó que la menor referencia sobre el carácter étnico o religioso de una ciudad o un barrio podría provocar reacciones racistas. Las gentes tienden a creer que una mayoría de población magrebí o africana crea inseguridad”. ¡Fantástico!… como si “las gentes” no se percataran ellas mismas de la realidad al andar por las calles. Este es un perfecto ejemplo de engaños al pueblo, de negligencia del poder y de “transparencia democrática”.

¿Por qué el enfermo desconoce su fiebre, por qué se niega a mirar el termómetro? ¿Porqué los poderes niegan que la inmigración es de hecho un cataclismo social, que está en marcha una colonización, por qué se comportan como si la emigración no existiese?

El estado se ha vuelto de nuevo censor, a veces se refiere a las poblaciones afro-magrebíes como “representantes de la población que vive en la periferia”… asombroso eufemismo. El Instituto de Estadística niega el hecho étnico y racial y se niega a hacerse pregunta alguna sobre este hecho.

Los poderes públicos, atontados por la psicosis antirracista y el tabú étnico, disimulan voluntariamente las cifras de la inmigración. Pero al mismo tiempo, remarca sus contradicciones, como corresponde a toda ideología alejada de la realidad, pues implícitamente reconocen el carácter étnico de la colonización, reconocen que los inmigrantes rechazan la asimilación. Los poderes públicos colaboran con los inmigrantes colonizadores para moldear la opinión pública. Pues en una sociedad mediática las gentes creen menos en lo que ven que en lo que les inculcan los mass-media.

Alógeno

Guillaume Faye, “Pourquoi nous combattons”.

Todo aquele, que no seio de um determinado povo, é de origem estrangeira, culturalmente e biologicamente. Actualmente, mais vale falar de “alógenos” do que de imigrantes ou de estrangeiros, na medida em que a maioria destes últimos nasceram na Europa sem serem etnicamente europeus, podendo, em virtude do direito de solo, deter a nacionalidade de um país europeu. Desde a antiguidade, facto já assinalado por Aristóteles, Tucídides e Xenofonte, toda a nação que admite no seu seio a entrada desenfreada de alógenos está condenada à decadência, sendo que esses últimos substituem progressivamente os autóctones e tendem a persegui-los e a destrui-los culturalmente e/ou fisicamente. Esse processo está em marcha em inumeras zonas da França.

A noção de alógeno não deve adquirir, na Europa, na orla do século XXI o carácter jurídico, linguístico e nacional. Deve ser declarado alógeno todo o residente não-europeu de origem, sobre critérios étnicos em detrimento dos políticos e jurídicos. Um Belga, um Italiano, um Russo de origem europeia residindo na França não é um alógeno. Contudo atenção : ao fim de certo tempo, um povo submerso por alógenos torna-se minoritário, estangeiro na sua própria pátria. É a lógica do processo de colonização populacional que nós conhecemos. Ao fim de um certo tempo o alógeno torna-se no autóctone.

Século XXI – Europa, uma árvore na tempestade

Guillaume Faye

Permitam-me uma “metáfora arqueofuturista” em torno do símbolo eterno da árvore, ao qual eu, pessoalmente, compararia com o do foguetão. Mas antes, evoquemos a dura imagém do século em que vivemos.

MARTE E HEFAISTOS: O RETORNO DA HISTÓRIA

O século XXI será um século de ferro e de tempestades. Não se parecerá em absoluto com esas previsões harmoniosas proferidas até aos anos setenta. Não haverá a aldeia global profetizada por Marshall MacLuhan em 1966, nem o planeta em rede (network planet) de Bill Gates, nem a civilização mundial liberal e sem história, dirigida por um único Estado “ONUsiano” descrita por Francis Fukuyama. Será o século dos povos em competição e das identidades étnicas. E paradoxalmente, os povos vencedores serão aqueles que permaneçam fíeis ou que retornem aos valores e realidades ancestrais, sejam estes biológicos, culturais, éticos, sociais ou espírituais, e que, ao mesmo tempo, saibam também dominar com mestria a tecnociência. O século XXI será aquele em que a civilização europeia, Prometaica e trágica, mas eminentemente frágil, realizará uma metamorfose ou irá conhecer o seu próprio e irremediável crepúsculo. Definitivamente, será um século decisivo. No Ocidente, os séculos XIX e XX foram os da crença na emancipação das leies da vida, nos quais se acreditou que era possível alcançar a mente depois de se ter alcançado a Lua.

O século XXI, muito provávelmente, irá recolocar as coisas no sítio que lhes corresponde e verificar-se-à o “regresso ao real”, também muito provávelmente, através do caminho da dor. Os séculos XIX e XX assistiram ao apogeu do espírito burguês, essa pequena sífilis mental, monstruosa e deformada fotocópia da noção de élite. O século XXI, tempo de tormentas, assistirá à renovação conjunta dos conceitos de povo e aristocracia. O sonho burguês afunda-se na podridão dos seus próprios príncipios e das suas promessas pusilânimes: Não são, necesariamente, tempos de bonança e felicidade para o materialismo e o consumismo, o capitalismo transnacional triunfante e o individualismo. E muito menos para a segurança, a paz ou a justiça social. Cultivemos o optimismo pessimista de F.W. Nietzsche. «Já não há nenhuma ordem para salvar, é necessário refazer uma nova», escrevia Pierre Drieu La Rochelle. E surgem as perguntas: Acaso tudo irá correr mal durante os primeiros passos do século XXI? Acaso estão todos os indicadores a vermelho vivo? Ainda bem. Acaso não prognosticavam o fim da história após o desmornar da U.R.S.S.? Estamos a asistir justamente ao seu regresso tonitroante, belicoso e arcaico. O Islão prossegue as suas guerras de conquista. O imperialismo americano deslumbra-se. A China e a Índia ambicionam tornarem-se superpotências, etc. O Século XXI será marcado pelo duplo signo de Marte, o Deus da Guerra, e de Hefaistos, o Deus forjador de espadas, maestro-patrão das técnicas, dos fogos telúricos.

EM DIRECÇÃO À QUARTA IDADE DA CIVILIZAÇÃO EUROPEIA

A civilização europeia, civilização superior, não há que duvidar minimamente em afirmá-lo perante os pregadores lânguidos do etnomasoquismo xenófilo, deverá, para poder sobreviver no século XXI, operar uma revisão que corte com alguns dos seus princípios. E só será capaz disto se permanecer ancorada na sua eterna personalidade metamórfica: Deverá transformar-se toda ela permanecendo ao mesmo tempo fiel a si, cultivar o enraizamento e o desencaixe, a fidelidade identitária e a ambição histórica. A Primeira Idade da civilização europeia agrupa a Antiguidade e a Idade Média, momento de gestação e crescimento. A Segunda Idade vai desde os grandes descobrimentos até à primeira guerra mundial: é a assumpção. A civilização Europeia conquista o mundo. Mas da mesma forma como Roma ou o Império de Alexandre o Magno, ela mesma faz-se devorar pelos seus filhos pródigos: Ocidente e América e por aqueles povos que ela própria colonizara (superficialmente). Abre-se então, num trágico movimento de aceleração da História, a Terceira Idade da civilização europeia com o tratado de Versailles e o fim da guerra civil de 1914-1918: o funesto século XX. Somente quatro gerações bastaram para precipitar na decadência o trabalho ascendente, o “labor solis”, de mais de quarenta gerações! A história parece-se com as assímptotas trigonométricas da “teoria das catástrofes”: É no auge do seu esplendor que a rosa murcha, é depois do tempo solarengo e calmo que o ciclone irrompe. A Rocha Tarpéia está próxima do Capitólio! A Europa foi vítima do seu “prometeísmo” trágico, da sua própria abertura ao mundo. Vítima desse excesso de toda a expansão imperial: O universalismo, esquecendo-se de toda a solidariedade étnica interna, vítima, em consequência, também dos micro-nacionalismos. A Quarta Idade da civilização europeia abre-se hoje. E será a do renascimento ou a da perdição. O século XXI será para esta civilização herdeira dos povos irmãos indo-europeus, o século fatídico, o do “fatum”, do destino que decide ou a vida ou a morte. Mas o destino não é o acaso absoluto.

Contrariamente às religiões do deserto – o qual, simbolicamente, não representa mais que o nada absoluto – os povos europeus sabem no seu fundo que o destino e as divindades não são sempre todo-poderosos frente à vontade humana. Como Aquiles, como Ulisses, o homem europeu original mantém-se de pé e nunca agachado, prostrado ou ajoelhado frente aos seus deuses. Não há fatalidade histórica. Inclusive ferida, a árvore pode continuar a crescer. Com a condição de que reencontre a fidelidade às suas próprias raízes, à sua própria fundação ancestral, ao solo que nutre a sua seiva.

A METÁFORA DA ÁRVORE

A Árvore, são as raízes, o tronco e a folhagem. É o mesmo que dizer, o germen, o soma e a psique.

1) As raízes representam o “germen”, a base biológica de um povo e do seu território, a sua terra materna. Elas não nos pertencem, transmitimo-las. Elas pertencem ao povo, à alma ancestral e ao futuro do povo, denominada pelos gregos Ethnos e pelos germânicos Volk. Elas chegam-nos desde os nossos antepassados e estão destinadas às novas gerações. (É por isso que toda a mestiçagem é uma apropriação indevida de um bem a transmitir e, de novo, uma traição). Se o germen desaparece, já não é posível nada mais. Podemos cortar o tronco da árvore, mas poderá eventualmente rebrotar.

Porém, se arrancamos as raízes ou contaminamos a terra, tudo termina. É por isso que as colonizações territoriais e as desfigurações étnicas são infinitamente mais graves e mortais que os lacaios servilismos culturais ou políticas, das quais um povo pode, chegada a hora, recompôr-se perfeitamente. As raízes, princípio dionisíaco, crescem e enterram-se no solo, através de novas ramificações: Vitalidade demográfica e proteção territorial da Árvore contra as más ervas. As raízes, o “germen”, nunca chegam a estar imóveis.

Aprofundam a sua essência, tal como dizia Martin Heidegger. As raízes são por sua vez “tradição” (o que se transmite) e “matéria ígnea” (fonte viva, eterno reinício). As raízes são pois, em conjunto, a manifestação da memória e do ancestral mais profundos e do eterno carácter juvenil dionisíaco. Tal manifestação remete-nos para o conceito capital de aprofundização.

2) O tronco, é o “soma”, o corpo, a expressão cultural e física de um povo, sempre em constante inovação, mas alimentada pela seiva vinda desde as raízes. Não está materializado ou petrificado, gelificado. Engrossa em capas concêntricas, elevando-se em direcção ao céu. Hoje em dia, aqueles que querem neutralizar e abolir a cultura europeia tencionam “conservá-la” como se fosse um monumento do passado, como se estivesse dentro de um frasco de formol, destinada aos eruditos “neutros”, ou, por outro lado, abolir a memória histórica para as jovens gerações. O tronco, sobre a terra que o sustém, é, ciclo após após ciclo, crescimento e metamorfose. A Árvore da longínqua cultura europeia está ao mesmo tempo enraizada e desinstalada (socavada).

Um carvalho de dez anos não se assemelha a um carvalho de mil anos. Mas não deixa de ser um carvalho. O tronco, aquele que recebe e afronta o raio, obedece ao princípio jupiteriano.

3) A folhagem. É o mais frágil e o mais belo. Morre, murcha e renasce como o Sol. Expande-se em todos os sentidos. A folhagem representa a “psique”, isto é, a civilização, a produção e a profusão de novas formas de criação diversa. É a razão de ser da Árvore, a sua asunção. Por outro lado, a que lei obedece o crescimento das folhas? À fotosíntese. É o mesmo que dizer “à utilizaçãoda força da luz”. O Sol alimenta a folha que, por sua vez, produz o oxígénio vital. A florescente folhagem segue assim o princípio apolíneo. Porém atenção: Se cresce desmesuradamente e anarquicamente (como é o caso da civilização europeia que quis, ao converter-se em Ocidente mundial, expandir-se por todo o planeta), será sorpreendida pela tempestade, como se de uma vela mal segura se tratasse, e fará abater e desenraizar a Árvore que a mantém. A folhagem deve ser podada, disciplinada. Se a civilização europeia quer subsistir, não deve abrir as portas a toda a gente, nem practicar a estratégia dos braços abertos…, tal como que uma folhagem excessivamente curiosa que se expande para todos os lados ou se deixa asfixiar pelas trepadeiras. Deverá concentrar-se sobre o seu próprio espaço vital, ou seja, a Eurosibéria. Daí a importância do imperativo do etnocentrismo, termo políticamente incorrecto mas que é de longe preferivel ao modelo “etnopluralista” e, de facto, multiétnico, que alguns equivocados ou calculadores tentam teorizar, desorientando o espírito de resistência da élite rebelde da juventude. Podemos comparar a metáfora tripartida da Árvore com a do Foguetão, extraordinária invenção europeia. Correspondendo os reactores e os propulsores às raízes, ao fogo telúrico. O corpo cilíndrico do ingenho parece-se com o tronco da árvore. A ponta do projéctil, donde se desprendem os satélites ou as naves alimentadas pela energia dos paineis solares, fazem pensar na folhagem. É verdadeiramente uma casualidade o facto dos grandes programas de Foguetões espaciais construidos por europeus -inclusive expatriados para os E.U.A., adivinhando-se, obviamente, de quem falamos- sejam denominados respectivamente Apolo, Atlas, Mercúrio, Thor e Ariane? A Árvore, é o povo. Tal como o Foguetão, sobe em direcção ao céu, mas parte de uma terra, de um solo fecundo no qual nenhuma outra raíz parasita pode ser admitida. Numa base espacial, assegura-se uma proteção perfeita, uma limpeza total da área de lançamento. Do mesmo modo, o bom jardineiro sabe que para que a árvore cresça em altura e em força, é necessário que ao mesmo tempo se liberte a base sobre a que assenta das inoportunas ervas daninhas que secam as suas raízes; libertar o seu tronco da opressão das plantas parasitas; mas também limpar a ramagem em demasia e que carece de verticalidade.

DO CREPÚSCULO À ALVORADA

Este século será o do renascimento metamórfico da Europa, como a Fénix, ou o da sua desaparição enquanto civilização histórica e a sua transformação em “Luna Park” cosmopolita e estéril, enquanto os outros povos, no que lhes respeita, conservarão as suas identidades e desenvolverão o seu poder. A Europa está ameaçada por dois vírus aparentados: O do esquecimento de si mesma, a aridez interior, e o da “abertura ao outro”, excessiva. No século XXI, a Europa, para sobreviver, deverá ao mesmo tempo reagrupar-se, regressar de novo à sua memória e perseguir a sua própria ambição, “fáustica” e “prometeica”. Tal é o imperativo de “coincidentia oppositorum”, a convergência dos contrários ou a dupla necessidade da memória e da vontade de poder, do reconhecimento e da criação inovadora, do enraizamento e do desencaixe. Heidegger e Nietzsche… O início do século XXI será como essa “meia-noite do mundo”, desesperante, de que falava Friedrich Hölderlin. Mas no mais obscuro da noite, é sabido que pela manhã o sol regressará, “Sol Invictus”. Depois do crepúsculo dos deuses: A aurora dos deuses. Os nossos inimigos acreditaram sempre na Grande Noite e as suas bandeiras estão ornamentadas com símbolos de estrelas nocturnas. Pelo contrário, nas nossas bandeiras está cunhada a Estrela da Grande Manhã, com raios resplandecentes: A roda, a flor do Sol de Meio-dia. O tempo da conquista terminou. Agora vem o da reapropriação interior e exterior, a reconquista da nossa memória e do nosso espaço; e que espaço! Catorze fusos horários sobre os quais o sol nunca se põe. Desde Brest até ao estreito de Béring, não há dúvida, este é verdadeiramente o Império do Sol, e é de facto o espaço vital e de expansão próprio dos povos indo-europeus. Sobre o flanco Sudeste, temos os nossos primos hindus e sobre o nosso flanco Este a grande civilização chinesa, que poderá ser aliada ou inimiga, segundo o que ela determine. Sobre o flanco Oeste, vinda do outro lado do Oceano: A América, cujo objectivo será sempre impedir a união continental (do espaço euro-siberiano). Mas, podê-lo-á eternamente? E depois sobre o flanco sul: A principal ameaça, ressurgida do fundo das épocas do passado, aquela com que não podemos transigir (absolutamente para nada). Certos lenhadores tentam abater a árvore. Entre eles encontram-se muitos traidores, muitos colaboradores. Defendamos a nossa terra, preservemos o nosso povo. O contra-relógio começou. Todavia ainda temos tempo, se bem que desta vez não seja muito. Mais, ainda se conseguirem cortar o tronco ou se a tempestade o abater, quedarão todavia as raízes, sempre fecundas. Uma só brasa é suficiente para reavivar o incêndio. Pode dar-se, evidentemente, que abatam a árvore e destruam o seu cadáver, num canto crepuscular, e, anestesiados, os europeus não sintam a dor. Mas a terra é fecunda e uma só semente é suficiente para iniciar o reflorescer. No século XXI preparemos os nossos filhos para a guerra. Eduquemos a juventude para uma nova aristocracia, ainda que seja minoritária.

Muito mais que a moral é necessário praticar a partir de agora a “hipermoral”, isto é, a ética nietzschiana dos tempos difíceis; quando alguém defende o seu povo, ou seja, os seus próprios filhos, quando defende o essencial, segue a regra de Agamenon e Leonidas mas também de Charles Martel: É a lei da espada que prevalece, aquela em que o bronze ou o aço resplandece ao Sol. A árvore, o foguetão, a espada: Três símbolos verticais que partem do solo em direcção à luz, erguidos desde a Terra para o Sol, animados pela seiva, o fogo e o sangue.

A Europa entre os EUA e o Islão

Guillaume Faye, “Nouveau discours à la nation européenne”

Em desespero de causa e prestes a perder tudo, preferiria uma Europa provisoriamente americanizada, invadida pelos estupidificantes jogos-vídeo e pelos filmes “hollyoodescos”, infestada de redes Internet, telecomandadas do outro lado do Atlântico, dirigidas pela OTAN e seus acólitos, soletrando o básico Inglês/Atlântico, enjoada de contaminados “fast-foods”, com hordas de vultos plastificados, estilo “jogging”, mas que preserve a sua identidade étnica, do que uma Europa lenta e definitivamente conquistada pelas mesquitas e pelos “Imams”, demograficamente colonizada nas cidades, subúrbios e escolas por populações afro-asiáticas, onde por todo o lado se instalará a lei do “ghetto” e onde o Europeu de cepa se sentirá cada vez mais excluído. “Fantasmas”? Saiam então à rua, leiam com lucidez as estatísticas e vereis o que é que se está a preparar.

Entre a peste e o cancro opto pela peste. Esta pode ser curada, o cancro não. A colonização pelo americanomorfismo, a submissão política e estratégica ao adversário americano, a nossa dissolução cultural podem sempre ser combatidas. E derrotadas! A nossa soberania pode sempre ser reconquistada. Uma simples crise económica de grande impacto com repercussão global no nível de vida, hipótese perfeitamente plausível, o que de resto não seria obrigatoriamente um acontecimento negativo, seria suficiente para nos libertar dessa superficial descaracterização cultural, fundada no puro e simples consumismo. Mas contrariamente, ela não nos libertaria da submissão espiritual ao Islão, ou de uma submersão demográfica de populações alógenas.

A submissão ao americanizado Ocidente é de cariz materialista, e por isso mesmo poderá ser ultrapassada na medida em que os seus fundamentos são frágeis e efémeros. Pelo contrario, a colonização populacional da Europa e a implementação durável do Islão são de natureza biológica e espiritual, arcaica, profunda, sendo por essa razão, muito mais árduo a vencer do que as armas superficiais da modernidade americana. É bastante mais difícil erradicar uma mesquita do que um MacDonald.

Obviamente que se corre o risco de padecer de ambas enfermidades: a peste e o cancro, apoiando-se estas reciprocamente. Mas entre as duas adversidades, prefiro, antes do mais, enfrentar a mais perigosa e seguidamente ocupar-me daquela que é mais fácil derrotar. É evidente que o ideal seria simultaneamente combater as duas e ao mesmo tempo curar uma e outra. No entanto, o erro fatal seria optar por uma, utilizando-a como arma contra a outra, apoiarmo-nos no Sul e no Islão para combater a peste americana, ou de pensar que a América nos protegeria dos primeiros em caso de uma crise maior.

O poder da América reside na nossa fraqueza. O seu poder absoluto baseia-se nos métodos de uma decadente modernidade. Os colonizadores vindos do Sul possuem a sua força no sangue, estimulados pela fortaleza de um arcaísmo vencedor. De antigos conquistados são hoje conquistadores. É a lógica do retorno e da “justiça,”de que já falavam os pré-socráticos.

Aqueles que pensam que apoiando-se no Islão, na imigração afro-asiática e nas suas “culturas originais” poderemos combater o “americanomorfismo”, que o rad salvar-nos-á do rap e a mesquita da Disneyland, equivocam-se dramaticamente. Muito simplesmente porque a América espera, com impaciência a nossa submissão àqueles poderes, assim como a nossa desfiguração etno-cultural a fim de melhor nos dominar.

Americanização e terceiro-mundialização caminham par a par. Estejamos atentos para não cair de Charybde a Scylla. O mundo do futuro deixará de ser moderno; os conflitos não serão mais ideológicos, eles serão, aliás já o são, puramente geopolíticos, económicos, étnicos e religiosos. Os Europeus ainda não compreenderam que, para o mundo inteiro, exceptuando para os próprios Europeus, a política dos “direitos do homem” não passa de uma forma de domínio dos nossos adversários sobre a Europa: a sorridente sedução da meretriz para enjaular (prender) o pombo.

Fazer bloco em torno de ideias claras contra o inimigo comum

Guillaume Faye «Pourquoi nous combattons, manifeste de la résistance européenne», L’Aencre, 2001

As piores guerras são as que ninguém declarou. Elas estoiram em surdina, como um vento mau, e são as mais duras, as mais mortais. A Europa de hoje, em níveis distintos, enfrenta a maior ameaça da sua história, correndo o risco – não necessariamente pelo sangue – de desaparecer para sempre enquanto civilização. A Europa está em guerra, e não o sabe. Ela suspeita, mas esconde-se, através da clássica política da avestruz que enterra a sua cabeça na areia para não encarar a ameaça. Nós estamos a ser ocupados e colonizados pelos povos do Sul e pelo Islão, de maneira rápida e maciça. Somos submissos à nova ordem mundial americana, económica, estratégica e cultural. E os dois fenómenos andam a mão dada. Somos esmagados pelas ideologias do declínio e do optimismo factício, em vias de uma regressão da cultura e da educação em direcção ao primitivismo, e ao simulacro de uma prosperidade frágil. A Europa – todos os seus povos aparentados e as suas nações irmãs – é o homem doente do mundo. O declínio demográfico demonstra-o, tal como a desvirilização fisiológica, e o etnomasoquismo da ideologia hegemónica, protegidos pelos censores do politicamente correcto e os seus vigias mediáticos ou judiciais. Estamos a ser roídos desde o interior, mas também somos atacados e minados a partir do exterior. Temos de enfrentar ao mesmo tempo os invasores, os ocupantes, mas também os colaboradores, ou seja, a maioria da classe politico-mediática e os intelectuais, classificados à esquerda ou à direita. O nosso povo não o percebe (ainda) dado que os carrinhos de supermercado estão (ainda) cheios. Todos se apercebem, em segredo, que a guerra já começou, mas a maioria nega-o porque ninguém tem, de momento, a coragem para se bater. De momento…

O aumento dos perigos, a marcha para o caos que começamos a prever hoje é talvez a condição indispensável de uma revolta e de um despertar. Porque nada ainda vimos. A tragédia não está senão no início do seu primeiro acto.

Como em qualquer guerra, a liberdade de expressão dos defensores é posta em causa. Não é necessário ter-se pena, é a regra do jogo. No entanto, nós possuímos ainda imensos recursos em toda a Europa. Nada está perdido e o pessimismo não tem lugar. Na história, são sempre as minorias combatentes que mostram o caminho, face às as massas amorfas. Não se trata mais de ser de esquerda ou direita, mas de tomar o partido da resistência.

Entrevista a Guillaume Faye

Recentemente Guillaume Faye foi alvo, uma vez mais, de uma rídicula tentativa de descredibilização e assassinato político, tendo por base a montagem de uma falsa entrevista, pretensamente concedida à secção online da revista nacionalista ‘France Echos’. É por de mais sabido que Faye adquiriu uma notabilidade tremenda nos últimos anos, tendo alcançado consensualmente uma respeitabilidade inquestionável pela sua dialéctica capacidade analítica. Não obstante, Guillaume Faye também despertou ódios e criou rancores entre alguns sectores do universo da “extrema-direita” francesa, e não só, nomeadamente entre aqueles que não aceitam as posições, lúcidas e corajosas diga-se de passagem, de Faye em relação ao Islamismo e ao real perigo que a sua implementação e crescimento representa e implica para a Europa. Os dogmas são, como se sabe, os piores inimigos da lógica e da objectividade.Ora, com o intuito de esclarecer os leitores de língua portuguesa e mesmo os nossos amigos do outro lado da fronteira que visitam este espaço, publicamos hoje, na íntegra, a entrevista conduzida pela Novopress França e a que Guillaume Faye gentilmente respondeu, sendo a sua leitura uma autêntica ”lufada de ar fresco” de inteligência e pragmatismo.

Entrevista a Guillaume Faye

Desde há vários meses, uma entrevista a Guillaume Faye circula na Internet. Esta entrevista é uma falsidade, tal como a Novopress explicou na sua edição de 3 de Agosto de 2006 (1). Escrevemos bem “desde vários meses”, porque o seu aparecimento na net é muito mais antigo do que pensavamos. Cronologicamente, encontra-se o primeiro vestígio num blog (2) a partir de 17 de Maio (ou seja quase duas semanas antes que um desconhecido a propor “em exclusividade” à redacção da Novopress): um participante cita os extractos que revelam o passado “neo fascista” de Joseph Macé-Scaron, actual editor-chefe adjunto de “Marianne”, que deu os seus primeiros passos políticos no GRECE (3). O autor da mensagem recorre à Indymedia Paris, mas se não se encontra nenhum vestígio da entrevista (4). É-lhe feita nova menção a 31 de Maio, nos sítios do semanário “Marianne” (5) e Hardware.com (6), a 2 de Junho no fórum de Adsav (7). Além disso, a ficha que a “Enciclopédia livre” Wikipédia consagra a 15 de Junho a Joseph Macé-Scaron cita ela também a entrevista e, num estilo espantosamente similar, inclui as principais informações (8). É no entanto a sua recente publicação a 27 de Junho no fórum Subversiv.com (9), incluída sem verificação pela Altermedia.info (10) e seguidamente por diversos sítios estrangeiros, que desencadeou o actual micro-escândalo que agita actualmente o “movimento nacional”. A fraude foi revelada pela “France-Echos” que desmentiu ter realizado ou ter publicado qualquer entrevista com Guillaume Faye. Obviamente, cada um interroga-se sobre os autores desta operação de desinformação. Porque trata-se efectivamente de uma verdadeira operação. A falsa entrevista é demasiadamente bem documentada, demasiado detalhada para ser obra de um amador. O seu aparecimento sobre diferentes sítios prova a vontade de lhe garantir uma repercussão máxima. Outra pergunta: quem é o visado? Guillaume Faye? A priori isso parece evidente. Mas porquê e para quê? Certos meios sionistas, que desde alguns tempos desejam recrutar os “nacionais” para a bandeira de Eretz Israel, procuraram eles manipular o escritor contra a sua vontade? Ou será que certos “revolucionários” islamófilos tentaram desacreditar um pensador cuja influência é inegável nos meios da Direita radical ao nível internacional? O alvo não seria (também) Joseph Macé-Scaron, cujo o passado, que alguns julgam sulfuroso, é revelado oportunamente? Neste caso, o nome de Faye serviria apenas para baralhar as pistas? O chefe de orquestra quis com uma pedrada acertar em dois alvos: lançar a confusão no “movimento nacional” (e assim assegurar a sua posição), e “queimar” profissionalmente um antigo grécista? É demasiado cedo ainda para responder a estas perguntas.De momento, Guillaume Faye, contactado por telefone, transmite-nos em exclusivo os seus comentários sobre esta operação de desinformação e aproveita para revelar-nos as grandes linhas da sua próxima obra.

Novopress: Guilherme Faye, uma entrevista que você teria concedido ao sítio “France- Echos” circula actualmente na internet. Nessa entrevista você tece comentários estranhamente pró-sionistas e pró-israelitas e acerta contas com certos velhos amigos da Nova Direita, nomeadamente o escritor e jornalista Joseph Macé-Scaron. Ora, a “France-Echos” acaba de desmentir ter publicado qualquer entrevista consigo. Confirmam que esta é uma fraude e, se é o caso, de onde vem o golpe?

Guillaume Faye: Acabo saber a existência dessa entrevista. Como não tenho Internet, soube da mesma graças ao vosso contacto. Nunca encontrei quem quer que seja da “France-Echos” e nunca dei essa entrevista. Não posso afirmar com absoluta certeza de onde vem o golpe mas aquilo não me surpreenderia que venha dos mesmos que me lançaram numa armadilha há seis anos com uma entrevista falsa. No que respeita aos meus “velhos amigos do GRECE”, recordo-me que há seis meses, num jantar, alguém que se apresentou como colaborador de uma jovem revista perguntou-me se Joseph Macé-Scaron havia sido membro desta associação. Respondi sim. Perguntou-me se ele era anti-judeu. Respondi: “não sei de nada e não tenho nada a ver com isso!” . E é tudo. Ponto final. Os palavras que me atribuem nessa entrevista são completamente contraditórias com tudo o que escrevi nos meus livros. Agora, não sei de onde vem o golpe, mas visivelmente existe alguém que procura provocar a divisão no nosso meio. E além disso há tipos que nunca encontrei, ou que encontrei dez minutos uma vez na minha vida e que me odeiam. Sabe-se lá porquê! Creio que também tem que ver com inveja… O problema da Internet, é que se pode escrever o que se quer, sem nenhum controlo possível. Inseri o meu nome e encontrei a minha biografia: tudo é falso! Atribui-me livros que não escrevi, não menciona livros que escrevi, refere-se qualquer coisa sobre a minha biografia assim como sobre as minhas ideias. E não se pode fazer processar porque isso é bastante dispendioso. Um reparo: os pequenos espertalhões que publicaram online esta entrevista tomaram, deformando-as, as ideias sobre Israel e os judeus expressas no meu livro”Le coup d’Etat mondial, essai sur le Nouvel Impérialisme Américain “, sem dúvida a fim de se “colarem” ao meu estilo. Mas ineficazmente. Estou radiante por saber que se interessem tanto pelas minhas posições, mais ainda, que me leiem cuidadosamente. Sei que é pedir muito a uma geração que se cansa ao fim de 3.000 palavras sem fotografias.

Novopress: É a primeira vez que é vítima deste tipo de manobras?

Guillaume Faye: Não, como já mencionei, já se ocorreu, há dois anos, a publicação de uma pseudo entrevista em que dois chico-espertos gravaram uma conversa e que seguidamente contactaram não importa quem e publicaram uma entrevista falsificada numa página de internet de extrema-direita. Na altura não lhes movi um processo porque seria “extrema-direita contra extrema-direita”, e isso acaba sempre por fazer rir o adversário. Sou incessantemente vítima de palavras que me são atribuidas, logo a melhor coisa a fazer para conhecer as minhas opiniões é ler os meus livros, os meus artigos e o meu buletim de informação Signal d’Alarme (SDA – Constante Arauto, 5, Cursos Dr. J. Damidot, 69100 Villeurbanne).Sobre esta questão, há mesmo assim um truque muito curioso. Estive presente no congresso da American Renaissance, um loby anti-bush, cujas posições são do tipo “antes de irmos fazer de Cowboys no Iraque, ocupemo-nos da nossa fronteira mexicana.” Eles não são nem pró-semitas, nem anti-semitas e estão totalmente desinteressados do conflito israelo-palestiniano. Após a minha conferência, foram publicados artigos contra mim, nomeadamente no Washington post. O que eu disse durante essa conferência foi que: “antes de fazerem de palermas no Médio Oriente, defendam-se no vosso território contra os fluxos migratórios que são menos graves que os nossas, mas que são mesmo assim importantes.” O meu objectivo, tal como deixei patente recentemente na Rússia, na Espanha, na Alemanha e no Canadá, centra-se unicamente na defesa, em todo o mundo, da identidade ameaçada dos povos de origem europeia, em redor de quatro noções:- Etnopolítica acima da geopolítica;- Eurosibéria- Setentrião e choque Norte-Sul- Ameaça do Islão A propósito disso, foi-me enviada uma fotografia surgida no sítio Vox NR (11): Ali estou eu, a discursar, tendo como pano de fundo a bandeira israelita. O que é extraordinário é que sobre esta fotografia estou de fato e gravata pretos. Ora, aquando da conferência de American Renaissance vestia um jaquetão branco. Além disso, nessa fotografia apareço a preto e branco com o fundo da bandeira a cores! E o texto da intervenção que é atribuída é completamente falso! Não se falou dos judeus, não era o assunto. O discurso que eu fiz (e que fiz por duas vezes na Alemanha) intitula-se “Da geopolítica à etnopolítica” e eu não abordei a questão judaica. Mas durante a conferência, David Duke, o Presidente do European American Unity and Rights Organization, perguntou-me: “O que é que o senhore pensa do conflito israelo-árabe?” Respondi-lhe: “Esse não é o assunto da minha intervenção. Não me posiciono sobre isso mais do que me posiciono no conflito entre os Tibetano e os Chineses. Não é problema meu, interessa-me somente o que se passa na minha casa.”(12) É na sequência disto que apareceram na Internet artigos que me eram hostis e nomeadamente esta fotografia minha tendo como pano de fundo a bandeira israelita. Sinceramente, alguém imagina uma bandeira israelita no congresso da American Renaissance? Mesmo no congresso da American Israel Public Affairs Comitee, não afixam a bandeira israelita. Trata-se, por conseguinte, de uma montagem grosseira, o que prova que a Internet não é um meio de comunicação fiável. No meu boletim de informação SDA, demonstro muito mais confiança nas agências de imprensa internacionais e nos meus correspondentes específicos. O mais extraordinária, é que, de acordo com o que me foi dito, há um jornal judaico, que não conheço (The Forward, creio), que criticou a minha conferência dizendo que eu havia falado dos judeus, apresentando-me como um horrível racista e anti-semita europeu. Ora, nunca escrevi a mais mínima linha a favor ou contra Israel, a favor ou contra os judeus.

Novopress: Quem está interessado em dividir o movimento nacional sobre a questão do Próximo e Medio Oriente?

Guillaume Faye: Quanto a mim, trata-se da pequena facção islamófila e pró-imigração existente na extrema-direita, aquela que toma cegamente partido pelos muçulmanos. A minha teoria, que desenvolvo no meu próximo livro e do qual vos falarei adiante, é que não temos de defender os muçulmanos em nome de uma qualquer ideologia dos Direitos do Homem, enquanto eles nos invadem neste preciso momento. O que é que eu tenho que ver se os judeus e os Árabes se guerreiam entre si? Não é problema meu! Não é problema dos Europeus. Existem outras urgências a resolver. Na minha opinião, no Libano os Israelitas deixaram-se cair numa armadilha, tal como os Americanos no Iraque. É isto o que digo no meu livro sobre o novo imperialismo americano. Pode-se ser anti-americano, anti-sionista, o que se quiser, mas é cansativo que os Europeus se interessem incessantemente pelos outros. Temo problemas bem mais urgentes a solucionar. Não nos devemos posicionar em relação a uma problemática judeo-árabe. Isso é incultura política. É não conhecer a História. Devemos centrar-nos nos desafios que nos ameaçam. Aprendamos, por fim, a ser egoístas como o são todos os povos do mundo.

Novopress: A focalização quase exclusiva da parte de alguns sobre acontecimentos que – por extremamente importantes que sejam – se desenrolam a milhares de quilómetros, e sobretudo, sobre os quais o “movimento nacional” não tem nenhum meio de acção real, não é também uma maneira de manter este no domínio do simulacro e da imprecisão e de o dissuadir a agir sobre o que se passa efectivamente nas nossas ruas?

Guillaume Faye: Exactamente! É necessário agir concretamente na rua. É o que fazem os Identitários com as suas sopas para os sem-abrigo. O meu amigo Philippe Randa, das Edições Dualpha, acaba de publicar um livro de Gilles Falavigna (13) sobre a situação dos subúrbios. Falavigna é um tipo que trabalhou em Drancy no sector social. Quando foi entrevistado pelo “Rivarol”, declarou que nos subúrbios, os judeus estavam sem dúvida contra os Árabes, o que é em resumo lógico, mas que não era problema seu: a ele interessa as mulheres que são obrigadas a usar o véu, as raparigas brancas violadas, etc. O que é eu tenho a ver que os Israelitas bombardeiem Canã? Será que Júlio César, quando partiu para a conquista da Gália, se interessava com o que se passava na China? Há nos nossos meios uma obsessão judeo-maníaca: a favor ou contra os judeus? A favor ou contra os Israelitas? Em breve irá aparecer um livro meu, cujo o título não revelo ainda, mas que trata do problema judaico. Escrevo que a comunidade judaica está completamente dividida, esquizófrénica e à beira da explosão. Mas isso não resolverá o nosso problema. Este é um assunto que capta a atenção de todos e é devido a isso que decidi escrever este livro, esperando efectivamente “pôr os pontos nos i’s”, e, assim, estabelecer para o nosso meio uma doutrina realmente clara e simples sobre a questão judaica e o problema de Israel, sem ódio, sem tabus, sem facciosismo.

Novopress: A fim de clarificar as coisas uma vez mais e para fazer calar os rumores, você tornou-se ou não sionista?

Guillaume Faye: Enfim! Como querem que seja sionista se não sou judeu? Não sou nem sionista, nem anti-sionista: isso não é problema meu! Não se tem de tomar partido. Será que um Africano ou um Israelita vai interrogar-se: “sou por Ségolène Royal ou por Sarkozy?” Não tem sentido nenhum! É necessário esquecer estes problemas! Temos um problema na França, é a imigração. Então certamente, a pergunta que se põe, é saber efectivamente qual o papel dos intelectuais judaicos nesta matéria. Estes, de resto, estão a virar a casaca e a morder os dedos pelo que fizeram. Mas, como o demonstro no meu próximo ensaio, o lobi imigracionista está muito longe de ser dirigido pela intelligentsia judaica! O papel dos goyim franco-maçons, cristãos, neo-marxistas islamófilos é muito mais importante.

Novopress: Bom, por conseguinte, um Guillaume Faye com um kippa não é para amanhã?

Guillaume Faye: Irei utilizar tanto o kippa como o turbante. Não me posiciono em relação ao campo dos outro. Não sou nem sionista, nem pró-judaico, nem anti-judaico, nem o quer que seja. É uma questão que trato de maneira histórica. É o assunto do livro que vou publicar na inauguração das Editions du Lore que anteriormente mencionei. Sei que as doutrinas que desenvolvo chocam todos os campos, todos os dogmas, todas as certezas. Pouco me importam os golpes que me disferem e a difamação. Verba voa, scripta manent, os escritos permanecem, as palavras voam.

Novopress: Esse livro que será brevemente publicado é dedicado à questão judaica?

Guillaume Faye: Neste livro, do qual um trecho irá aparecer no próximo número do meu buletim de informação SDA, escrevo: “Ora, aqui está o que são os judeus, e aqui está o elesque não são.” Escrevo, antes de mais, que a comunidade judaica já não é o que era nos anos 60 e 70. Ela é agora muito nervosa. É necessário preisar que existem duas comunidades judaicas. Uma, religiosa, que se interessa apenas de si própria. A segunda, composta pelos intelectuais judaicos, é aquela que promoveu a imigração. No seio desta comunidade, muitos (mas nem todos) aperceberam-se que cometeram um enorme erro ao terem feito aquilo. O representante-tipo é Finkelkraut. Eles dizem que apesar de tudo, talvez deveriam ter permanecido na Europa porque, contrariamente ao que se julgou, os Europeus não eram tão anti-semitas como parecia, e, comparativamente, muito menos que o mundo árabe. A prova: os judeus, após a independência do Magrebe, vieram para França. Porque não permaneceram ali? Esquisito, não? A segunda tese que eu defendo no meu livro é que o Estado de Israel está talvez, a médio prazo, condenado devido a razões demográficas. Não encontro aqui nenhuma motivo de regozijo e não vejo no que é que a erradicação de Israel resolveria os nossos problemas perante o assalto do Islão e do Terceiro mundo. A minha terceira tese é, com efeito, uma questão filosófica: porque é que este pequeno povo teve tanta influência sobre o mundo ocidental? Não sou nem anti-judaico, nem pró-judaico, nem anti-árabe, nem pró-árabe, observo apenas a História. E digo que no mundo que está para vir, o qual será dominado em parte pelas potências emergentes e colossais, pela China e pela Índia, a questão judaica perderá progressivamente da sua importância. Abordo igualmente o problema do revisionismo. A própria Simone Veil desejou a abrogação da lei Gayssot considerando que havia sido uma enorme estupidez. Nos EUA, os lóbis judaicos sempre se opuseram a leis desse tipo. Digo que no nosso meio se comete um erro julgando que uma vez levantado o tabu tudo irá mudar. O problema, é que 95% dos Árabes são revisionistas e que apesar disso nada se altera para nós. Os Europeus não são culpabilizados pelo Shoah, são culpabilizados pelo colonialismo, pela acusação de esclavagismo, devido ao etnomasoquismo cistianomorfo e ao igualitarismo geralmente. Os Europeus culpabilizados por uma doença interna. Os judeus têm poucas coisas a ver com essa doença. Por conseguinte, para mim, o revisionismo não é o combate essencial.

Novopress: Contudo, somos forçados a constatar que , desde à cinco anos, deu-se uma eclosão na Internet de sítios pretensamente “patrióticos” e “anti-imigração” visceralemente sionistes e pró-israelitas. Tem-se realmente a impressão de se assistir a uma operação de sedução pelos meios nacionalistas de certos membros da comunidade judaica. Esta sedução consiste, nesses sítios, a palvras de encorajamento como: “vamos, pequenos rapazes!” estabeleçam a primeira linha contra as hordas de imigrantes árabes e anti-semitas!” Istoo remete-nos directamente ao “Príncipe”, em que Maquiavel descreve estratégias similares; “com a eliminação daqueles que sujaram as mãos (e suscitaram alguns rancores) está o trabalho realizado. Como maquiavélico que é, o que pensa disto?

Guillaume Faye: A minha resposta é muito simples: “não preciso de ninguém numa Harley-Davidson!” Mesmo que os nacionalistas judaicos aderissem à nossa causa, não me iria aliar a eles contra os Árabes.” Não é necessário pensar numa aliança com a comunidade judaica. É, isso sim, necessário cinicamente raciocinar como eles. Eles defendem o seu lado, nós defendemos o nosso. Não se pode imaginar nem por um segundo que nos iremos bater por eles. Tal como eles não têm a intenção de se baterem por nós. Nós lutamos por nós próprios! É o problema da terceira via. Está fora de questão aliar-nos aos judeus contra os Árabes, ou de nos aliarmos aos Árabes contra os judeus. Além disso, os judeus não representam na França uma ameaça demográfica. Alguns representam para nós uma ameaça política e cultural, mas trata-se de uma minoria de intelectuais judaicos. E não é por serem judeus que é necessário atacar estes intelectuais que nos odeiam, mas antes como ideólogos decadentistas e ingénuos. Não se pode, sobretudo, cair na armadilha do anti-semitismo anti-dreyfusard. Caso contrário, torna-se-lhes hiper-fácil atacar-nos com as habituais acusações de apoiarmos o “Shoah“. Resumidamente, digo simplesmente: “parem de ser obcecados pelos judeus!” . Não os iremos defender. Eles não virão defender-nos. A melhor posição é de os considerar enquanto um povo como os outros. Simplesmente, considero que seis milhões de muçulmanos presentes na França e em aumento constante parecem colocar um problema etnopolítico mais grave e mais urgente que seiscentos mil judeus. Não se pode estar obcecado pelo passado, mas preparar o futuro e não viver com um retrovisor na cabeça.

Novopress: Mesmo sem nos focalizarmos sobre o Próximo e Médio Oriente, podemos realmente nos desinteressar pelo que se passa, na medida em que estes acontecimentos são susceptíveis de provocar consequências para a França e para a Europa? Podemos realmente nos desinteressar dos propagandistas que tentam lançar a confusão no espírito das pessoas, particularmente sobre o que se passa nos subúrbios franceses e o que se passa na Palestina, tentando comparar os jovens palestinianos à escumalha dos subúrbios?

Guillaume Faye: Certamente que não! Não se trata de desinteressar-se nem de comparar os amotinados dos subúrbios aos Palestinianos. A revolta dos subúrbios é étnica. Ela é principalmente fundamentada por um complexo de inferioridade e de vingança que é da competência da psicanálise política. A comparação aos Palestinianos é uma farsa. O que eu quero dizer, é que nós teriamos problema nos subúrbios mesmo sem o conflito do Médio Oriente, e que nós teriamos problema com a Jihad e com os muçulmanos mesmo sem a existência do Estado de Israel. Israel não é um factor desencadeante, mas agravante. O que poucas pessoas sabem, e que eu explico meu próximo livro, é que o sionismo não data de 1947. As primeiras colónias judaicas na Palestina remontam aos anos 80 do século XIX, sobre terras compradas pelo Barão de Rothschild. Por conseguinte, não é necessário desinteressar-se dos problemas do Próximo e Médio Oriente, mas não é necessário focalizar-se somente nisso. Quando, no nosso meio, vejo certos militantes preocuparem-se pela causa palestiniana – “masturbação mental, substituição de ideal-tipo” – ou ter pena dos libaneses bombardeados por Israel, constato que estes não se interessam nos nossos problemas no preciso momento em que estamos em vias de uma islamização maciça. Pora quê se indignar pelos outros? Quando vejo outros solidarizarem-se a fundo com o Israel, faço-me a mesma pergunta. Pora quê pensar que Israel é o escudo do Ocidente? O nosso único escudo, somos nós. Maquiavel dizia que devemos combater apenas pelos nossos e que qualquer aliança não deve nunca exceder certo “grau de intensidade”, que é “o limiar da ingenuidade”. Todo o problema reside em definir-se a si mesmo, em se agarrar à sua própria identidade mais do que à dos outros. It’s a long way… Precisarei todos estes pontos no meu próximo livro. Vão-se divertir bastante…

Entrevista realizada por Fabrice Bianco para Novopress França

(1) http://fr.novopress.info/?p=5623
(2) http://elizabethflory.blogs.com/weblog/2005/12/illustres_incon.html

(3) Groupement de Recherche et d’Études pour la Civilisation Européenne

(4) http://paris.indymedia.org/article_propose.php3?id_article=62077

(5) http://www.marianne-en-ligne.fr/forum/categories/virtual/3385/50165/reponses.phtml

(6) http://forum.hardware.fr/hardwarefr/Discussions/Le-journal-Marianne-sujet-52019-1.htm
(7) http://adsav.free.fr/
(8) http://fr.wikipedia.org/wiki/Joseph_Mac%C3%A9-Scaron
(9) http://forum.subversiv.com/index.php?id=190644
(10) http://fr.altermedia.info/general/guillaume-faye-avoue_9376.html
(11) http://www.voxnr.com/cc/tribune_libre/EEuEVZAkFlvGyogzKI.shtml
(12) Um relatório da conferência está disponível (em inglês) em http://www.davidduke.com/?p=496
(13) Gilles Falavigna: Banlieues en feu, prefaciado por Nicolas Tandler, Éditions Dualpha, 2006 (http://www.dualpha.com/)